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FORSEE : Indicateur évalué

Indicador 5.3.3: Balance de nutrientes

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Resultados

Distribución de los nutrientes entre los diferentes componentes arbóreos y en el suelo en plantaciones de Eucalyptus globulus de Galicia (Balboa, 2005).

table1
1 Cantidad de nutriente contenido en todos los horizontes minerales del suelo en forma “casi” total (digestión con HNO3).
2 Cantidad de nutriente contenido en todos los horizontes minerales del suelo en forma asimilable (extracción Mehlich III).

Distribución de los nutrientes entre los diferentes componentes arbóreos y en el suelo en plantaciones de Pinus radiata de Galicia durante una rotación.

table2

Fuente: Ouro et al. (2001), Merino et al. (2000).

Quercus robur (Balboa, 2005)

table3
1 Cantidad de nutriente contenido en todos los horizontes minerales del suelo en forma “casi” total (digestión con HNO3).
2 Cantidad de nutriente contenido en todos los horizontes minerales del suelo en forma asimilable (extracción Mehlich III).

Observaciones

Problemas y mejoras

Comentarios y conclusiones

Eucalyptus globulus

La comparación de los nutrientes acumulados en la biomasa con los existentes en el suelo, proporciona una estimación de la estabilidad del sistema en cuanto al aprovechamiento forestal. Como se puede apreciar en esa misma tabla, las cantidades de N acumuladas en la biomasa son substancialmente inferiores a las reservas de este elemento en el suelo. Sin embargo, la biomasa de las plantaciones de fin de turno acumula mayores cantidades de P, K y Ca que las correspondientes cantidades disponibles en los suelos. En una situación intermedia se encuentra el Mg, elemento que se acumula a partes similares en la biomasa y en el suelo.

También se puede señalar las importantes cantidades de nutrientes acumuladas en el horizonte orgánico. En este sentido, el mantillo acumula Mg, Ca y P en cantidades comparables a las reservas en el horizonte superficial del suelo y de la biomasa arbórea

Pinus radiata

La comparación de las cantidades de nutrientes en la biomasa de plantaciones de Pinus radiata con respecto a la reserva de éstos en los suelos permite valorar las limitaciones nutricionales de estos sistemas forestales. Como se puede observar en la tabla anterior, las reservas de N en el suelo son muy superiores a las cantidades de estos nutrientes acumulados en la biomasa. A diferencia de esos elementos, las reservas de P, K y Mg en los suelos son inferiores a la acumulación en biomasa. El Ca presenta una situación variable entre las diferentes parcelas, encontrándose en buenas cantidades en los suelos de algunas parcelas y siendo bajas en otras.

Al igual que en las plantaciones de Eucalyptus globulus, un aspecto relevante es la importante acumulación de elementos en el mantillo orgánico del suelo. La acumulación en este componente llega a ser especialmente importante en el caso del N. En el caso de Ca, Mg y P las cantidades acumuladas en el mantillo representan aproximadamente el tercio de las incluidas en la biomasa. Con los datos anteriores se concluye que la fracción no maderable de las plantaciones de especies forestales de crecimiento rápido acumula cantidades de nutrientes importantes si se comparan con las reservas de los suelos. Las cantidades de algunos elementos (P, K, Mg y Ca) acumuladas en la biomasa son similares o superiores a las reservas en los horizontes superiores de los suelos, lo que revela la inestabilidad nutricional del sistema frente a un aprovechamiento intensivo de los recursos forestales

Quercus robur

La biomasa arbórea acumula mayores cantidades de P, K, Ca y Mg que las disponibles en los suelos (horizonte orgánico mas cantidades extraíbles en el suelo mineral). Al comparar alguno de los aspectos nutricionales de estas carballeiras con los de las masas de Eucalyptus globulus y Pinus pinaster se observa como los sistemas de Quercus robur acumulan una mayor cantidad de nutrientes por kg de biomasa. De esta forma, 1 Mg de biomasa en roble acumula tres veces más Ca y el doble de N, P y K que las especies más comerciales. Estas diferencias se deben fundamentalmente a las mayores concentraciones de Ca en las fracciones de copa, y de N, P y K en la madera de roble.

El horizonte orgánico acumula el 32 % del P y el 24 % del Ca y del Mg presentes en el sistema. Esto refleja la importancia que desde el punto de vista nutricional desempeña esta fracción, especialmente en las masas naturales (Lugo et al., 1990; Fölster y Khanna, 1997). De esta forma, el horizonte orgánico de las carballeiras acumula del orden de dos a tres veces más cantidad de nutrientes que el de los sistemas de Pinus pinaster o Eucalyptus globulus, debido a mayores niveles de biomasa, así como a concentraciones más altas de los elementos. Esta menor concentración de nutrientes en el mantillo de las plantaciones de especies de crecimiento rápido ya ha sido puesta de manifiesto por otros autores, que atribuían esta circunstancia al mayor grado de retraslocación de los nutrientes en las hojas previa a su abscisión y caída al suelo (Binkley et al., 1997). La mayor acumulación de material en el mantillo de las masas de roble se puede explicar por la mayor biomasa de ramas y hojas en esta especie. Estas consideraciones son especialmente importantes en el caso del roble, ya que hasta no hace muchos años era una práctica muy habitual el trasmochar los árboles y emplear las ramas como combustible en consumo doméstico, así como el emplear importantes cantidades de mantillo como cama de ganado o como combustible

Pinus pinaster

Las simulaciones realizadas por Balboa (2005) a partir de un modelo de crecimiento y ecuaciones de biomasa de Pinus pinaster permitieron determinar una producción anual de biomasa arbórea y de biomasa de madera de tronco a lo largo de la rotación (40 años) de 8,8 y 5,8 Mg ha-1 año-1 respectivamente, incluyendo en este análisis la biomasa extraída en las claras. La madera del tronco, debido a esta elevada proporción de biomasa con respecto al total del árbol, almacena las mayores cantidades de todos los elementos pese a presentar las menores concentraciones de la mayor parte de los nutrientes. Las fracciones de copa acumulan sin embargo un elevado porcentaje (> 40 %) del N total presente en el árbol. Las masas adultas de esta especie presentan una mayor acumulación de biomasa en las fracciones de copa que Eucalyptus globulus. De esta forma, a través de los restos de corta, en la corta final se restituyen importantes cantidades de N al sistema. Las masas de eucalipto generan menos residuos de corta al final del turno, pero a través de ellos se producen mayores tasas de retorno de Ca, Mn y Mg

En lo que respecta al mantillo, su acumulación está positivamente correlacionada con la biomasa arbórea. Las cantidades de N, P, K, Ca y Mg que almacena esta fracción suponen alrededor de un tercio de las presentes en el total del sistema. La concentración de todos los elementos en este horizonte orgánico es menor que en las acículas, registrándose las mayores diferencias en K y las menores en N. Atendiendo a esta distribución nutricional en las diferentes partes del sistema, y de forma análoga a lo que sucedía con Eucalyptus globulus, las masas de Pinus pinaster presentan inestabilidad con respecto a P, Mg, Ca y K, esto es, la cantidad de estos elementos acumulados en la biomasa arbórea son similares o superiores a las reservas disponibles presentes en los suelos, aspecto que también se corresponde con las deficiencias frecuentemente encontradas en las plantaciones de Galicia.

El aprovechamiento forestal intensivo implica la retirada de cantidades de nutrientes similares a las reservas de éstos en los suelos. La extracción de elementos se incrementa aún más si, además del fuste, se retira las fracciones no maderables del árbol. Las plantaciones donde se plantee su aprovechamiento de biomasa (p. e. con fines energéticos) deben de reunir unos requisitos en cuanto a cantidad de biomasa que se retire, pendiente de ladera y restitución de nutrientes mediante fertilización.

La fertilización que se practica en la actualidad en las plantaciones comerciales parece insuficiente para mejorar el bajo estado nutricional de las masas. En primer lugar, porque con ella no se repone la “extracción histórica” de nutrientes que se realiza por la explotación y, en segundo lugar, porque sus efectos son temporales.

La situación expuesta sugiere la necesidad de gestionar estas masas de modo que se potencie la restitución de elementos a través de los procesos naturales (descomposición de restos de corta y prolongación de turnos) y aportes de fertilizantes en cantidades superiores. Todos aspectos revisten una especial importancia en el caso de suelos frágiles, por su menor profundidad y riesgo de erosión.

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