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Pinède
Le réseau pour la gestion durable des forêts cultivées.

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FORSEE : Indicateur évalué

Indicador 4.5 Madera muerta

Coste

5.861,94 €

0,475 €/ha forestal

0,324 €/ha Zona Piloto

124,72 €/parcela

Los costes comprenden:

table1

Resultados

Tabla 4.5.1. Número de pies/ha de snags y nº piezas/ha de logs en la Zona Piloto

table2

Tabla 4.5.2. Volumen de madera muerta (m3/ha) por estrato en la Zona Piloto

table3

VCC: Volumen con corteza

Observaciones

El Indicador ha sido evaluado a partir de los datos recogidos en el trabajo de campo del Proyecto y el mapa de Superficie Forestal 2005 (Indicador 1.1).

En la evaluación se ha incluido únicamente la superficie de Bosque, excluyendo los estratos no representados en las parcelas del trabajo de campo a excepción del estrato 5 (masas de pino silvestre), que ha sido asimilado al estrato 21 (otras coníferas). Se considera que la evaluación del Indicador es real ya que los estratos incluidos en la evaluación corresponden a un 98 % de la superficie clasificada como Bosque.

En la estimación se han incluido todos los árboles muertos en pie o snags con diámetro normal mayor a 1 cm y altura total mayor a 1,3 m y toda la madera muerta tumbada con diámetro mayor a 1 cm y longitud mayor a 1 m.

La madera muerta tumbada representa el 62,5% del volumen de madera muerta total, aunque la proporción de snags y logs es variable en los diferentes estratos.

El 91% del volumen de madera muerta total corresponde a madera de haya y aproximadamente el 80%, se refiere a madera muerta de los estados de descomposición menos degradados (estados 1 y 2). Apenas existe madera muerta de los estados de descomposición más avanzados (4 y 5).

Problemas y mejoras

El Indicador requiere la obtención de datos de campo, lo que incrementa el coste de la evaluación.

Sería necesaria la ampliación de la muestra especialmente en aquellos estratos escasamente o no representados en las parcelas del trabajo de campo.

Comentarios y discusión

La madera muerta cumple numerosas funciones en los ecosistemas forestales. Constituye el hábitat de diversos microorganismos, invertebrados y vertebrados, reduce la erosión, es fuente de energía y constituye uno de los principales sumideros de carbono presentes en el bosque. Por ello, actualmente numerosos estudios están dirigidos a la estimación de la cantidad de madera muerta y a la determinación de la cantidad óptima para la sostenibilidad de la Gestión Forestal; por otra parte, una cantidad desmesurada de madera muerta puede conllevar graves riegos sobre el ecosistema forestal como incendios o plagas forestales

En Navarra, se están ejecutando actualmente estudios para este fin. Se estima que la cantidad aconsejable de madera muerta en pie sea de 5 pies/ha y el volumen mínimo de madera muerta total, de 20 m3/ha. El WWF (2004) aconseja que el volumen de madera muerta total sea entre 20 y 30 m3/ha o el 8% del volumen de madera viva.

El volumen medio de madera muerta en la Zona Piloto es de 19 m3/ha, valor próximo al aconsejado. La madera muerta tumbada representa el 62,5% del volumen total y, aproximadamente el 91% del volumen de madera muerta está constituido por madera de haya. Además, la madera muerta de los estados menos degradados (1 y 2) constituye el 80% sobre el total. Esta distribución de la madera muerta responde al sistema de gestión forestal mantenido en la Zona Piloto, ya que los bosques son intervenidos regularmente, por lo que apenas existen árboles muertos en pie de grandes dimensiones. La recolección de leñas ha decrecido notablemente en las últimas décadas debido a los avances tecnológicos y decrecimiento de la población rural, de lo que se deduce que el volumen de madera muerta tumbada ha incrementado notablemente.

En la Zona Piloto, el 49% de las parcelas contienen un volumen de madera muerta inferior a los 20 m3/ha de referencia. El 11% de las parcelas tiene valores próximos a los óptimos y el 40% de las parcelas tienen valores superiores a los recomendados.

Los análisis estadísticos llevados a cabo para analizar tanto la madera muerta en pie como tumbada no detectaron diferencias significativas entre dichas variables y las variables explicativas consideradas. La propia distribución de la muestra puede ser relevante en el análisis, ya que el 77% de las parcelas corresponden a los estratos 1 y 2 (hayedo). Es posible que, al ampliar la muestra de manera que la distribución de las parcelas fuera más equitativa respecto a los estratos, se consiguieran resultados diferentes en el análisis estadístico.

A modo de conclusión, la Zona Piloto se encuentra muy cerca de reunir la cantidad de madera muerta aconsejada para que la gestión forestal sea considerada sostenible. Según el III IFN, en los hayedos de Navarra (estratos 1 y 2), existe una media de 10,50 pies/ha, siendo en la Zona Piloto, de 66,22 pies/ha (incluyendo únicamente pies inventariables). La alta densidad de pies muertos se explica por la localización de algunas parcelas en masas de monte bajo, en las que existe un gran número de árboles muertos en pie.

El Indicador es de fácil aplicación y evaluación a pesar de que requiere trabajo de campo y posterior análisis de los datos recolectados. Sin embargo, se considera que el Indicador es de gran importancia en la evaluación de la sostenibilidad de la Gestión Forestal, dadas las múltiples funciones desempeñadas por la madera muerta.

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