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Pinède
La red para el desarollo sostenible de los bosques cultivados.

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FORSEE : Indicateur évalué

Indicador 2.4 Daños

Coste

8.784,11 €

0,712 €/ha forestal

0,485 €/ha Zona Piloto

186,90 €/parcela

Los costes comprenden:

Análisis de datos de superficie
Localización parcelas IFN
Desplazamiento a los puntos del inventario
Situación de los dispositivos
Medición de árboles
Descripción del estado sanitario de los árboles
Descripción de las parcelas
Tratamiento de datos
Análisis estadístico
Amortización vehículo
Programas informáticos: SPSS
Ordenadores

Resultados

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Figura 2.4.1. Porcentaje medio de árboles sanos, dañados y muertos en las subparcelas

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Figura 2.4.4. Defoliación por tipo de bosque. Clasificación EUNIS

Observaciones

En las 47 parcelas FORSEE se han evaluado 3.755 árboles, siendo variable el número de árboles por parcela. La especie más representada es Fagus sylvatica con 76 % sobre el total, seguida por Quercus petraea (4,05 %) y Corylus avellana (3,49%). El haya es la especie principal en la mayoría de las parcelas.

Del total de árboles evaluados (excluyendo los tocones), en el 41,55 % no se ha encontrado ningún tipo de daño (árboles sanos), el 40,49 % tiene al menos un tipo de daño y el 17,96 % son árboles muertos. Se detectó solamente un daño por árbol en 895 (61,3 %) y dos en 408 (28,0 %); el número máximo de daños detectados fue de 7 en dos ejemplares.

El nivel medio de defoliación fue nulo o ligero en 40 parcelas, moderado en 6 y grave en una; el nivel de decoloración fue nulo o ligero en 34, moderado en 11 y grave en una (coincidente con la que presentó ese nivel para defoliación).

El epígrafe “Otras causas”, recoge árboles con bifurcaciones, heridas, fendas, roturas, inclinados (en general por competencia), etc. Los principales agentes parásitos detectados han sido Mikiola fagi y Rhynchaenus fagi, ambos específicos del haya.

Problemática y mejora

La incorporación de las tres subparcelas, que han complementado a la del IFN, no han aportado mayor bondad en los resultados pero ha incrementado sustancialmente los costes y el tiempo de ejecución.

La dilatación del periodo de evaluación supone un grave problema para el manejo correcto del Indicador, especialmente respecto a las variables decoloración y defoliación. Por otra parte, dificulta en gran medida la identificación de los agentes causales, generalmente los relacionados con aquellas variables.

La evaluación de este Indicador requiere, en general, cierto detenimiento para obtener un resultado aceptable. Por ello, debe de establecerse con especial cuidado el número de puntos a muestrear y los datos a obtener en concordancia con el objetivo perseguido, la superficie implicada y la distribución y parcelación de las especies, ya que en algunos casos es necesario establecer algunos puntos complementarios que el método de muestreo sistemático no recoge. Es fundamental valerse de un periodo de tiempo lo más corto posible.

Por descontado, su aplicación requiere personal técnico con cierta especialización sanitaria.

Comentarios y conclusión

La evaluación sanitaria periódica en puntos fijos es un método sencillo, al menos a priori, que permite determinar la tendencia del estado sanitario en una zona determinada.

Así mismo, facilita la detección de los daños mas frecuentes y en muchas ocasiones el agente causal, siempre que se den ciertas condiciones como: que el reconocimiento sea realizado por un equipo especializado; que la época de ejecución en una zona determinada no se dilate en el tiempo; que las revisiones en la zona se realicen, al menos, una vez al año, sobre los mismos puntos y árboles por punto y en la misma época.

Estas evaluaciones, permiten detectar o prever, en algunos casos, brotes epidemiológicos o la intrusión de agentes dañinos, cuya evaluación requiere estudios concretos que se salen de los objetivos de utilización del Indicador.

Corroborando lo expuesto anteriormente, la aplicación del Indicador en la Zona Piloto, detecta un nivel de defoliación de bajo a moderado, salvo en un punto; la presencia generalizada de Mikiola fagi y Rhynchaenus fagi sobre haya, sin que alcance el nivel de “plaga” en los puntos observados, propició una revisión de la zona (estos insectos, junto con Phyllaphis fagi, específicos todos ellos del haya, son frecuentes aunque en masas adultas no suelen ocasionar daños severos), y, ejemplares bifurcados, torcidos, etc, cuyas causas en muchos casos son atribuibles a los rigores climáticos y en otras, las más, no pueden establecerse. Destaca el número relativamente alto (4,4 %) de ejemplares con pudriciones internas en haya.

En el resto de especies, cuya representación en las parcelas evaluadas es escasa, destaca el deterioro de las frondosas, muchas de ellas acompañantes del haya.

El Indicador se considera muy útil siempre que no se pierda el objetivo perseguido; el método seguido está en concordancia con el propuesto y llevado a cabo desde 1990 por la Red Europea de Nivel I. En Navarra todas las subparcelas se establecieron en el interior de la masa y posiblemente por ello el diseño del dispositivo propuesto no ha aportado una mejora significativa en los datos.

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